Los bachaqueros tienen de todo

Los bachaqueros tienen de todo

(Foto archivo)
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Ya los bachaqueros no arman sus tarantines para ofrecer productos escasos. Ahora los colocan en bolsas transparentes y caminan por el estaciona­miento del mercado porteño a la espera de quienes andan a la caza de “los más buscados”. Diario El Tiempo

A unos pocos se les ve con detergente, harina, azúcar, aceite, café, entre otros, en carretillas o sentados en el piso a la espera de sus clientes.

“Ellos se las ingenian para seguir reven­diendo los productos”.





Esas son las palabras del ama de casa Lu­cía Montes, quien andaba tras la búsqueda de un jabón para lavar platos que consiguió después de preguntar a una mujer que esta­ba sentada en la entrada del estacionamien­to del mercado porteño con cuatro paquetes de azúcar.

“Le pregunté dónde podía conseguir lavaplatos y me llevó a un kiosco cerca del área de carnicería. De allí salió otra señora, miró a los lados y me entregó, envuelto en una bolsa negra, un detergente en pasta con olor a limón”, contó.

Montes pagó Bs 80 por el envase de 500 gramos y, al parecer, le dijeron que era el último que les quedaba.

En el mismo lugar se podía observar el frasco de mayonesa grande en Bs 140 y el detergente de ropa de 2.7 kilogramos en Bs 350.

“Siguen con los precios exagerados y cada día están más caros. La verdad que no sé cómo hacen para conseguir todos los productos de la cesta básica que están escasos y que últimamente han sido pocas las ventas en las que he tenido oportunidad de comprar, pues el despelote que se forma impide que muchos lleguemos al principio de la cola”, dice.

Tienen de todo

La mayoría de los bachaqueros se encuen­tran en el estacionamiento del expendio de alimentos porteño.

Allí se pueden conseguir hasta los desapa­recidos pañales de bebés, de cualquier talla.

Los revendedores ofrecen jabón azul, detergente líquido, en polvo, en pasta, enjuague de ropa, harina y cualquiera de los productos que están ausentes de los ana­queles.

Muchos ofrecen hasta pacas de harina, pasta, arroz, azúcar y todos aquellos produc­tos que están regulados.