Venezuela habría perdido 24.000 millones de dólares en ingresos petroleros en el 2014

Venezuela habría perdido 24.000 millones de dólares en ingresos petroleros en el 2014

(Foto Reuters)
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Venezuela, que lucha para pagar por artículos esenciales como alimentos y medicinas en medio de estrictos controles de cambio, se habría perdido de recibir cerca de un tercio de sus potenciales ingresos petroleros el año pasado, según sugiere un análisis de Reuters.





El país miembro de la OPEP probablemente obtuvo un poco más de 50.000 millones de dólares en ingresos petroleros en el 2014, según un análisis de datos públicos y estimaciones con base al desempeño previo del sector petrolero de Venezuela.

Pero como consecuencia de los generosos mecanismos de financiamiento a países aliados con acuerdos de cooperación e importación de crudo y otros productos, Venezuela se privó potencialmente de unos 24.000 millones de dólares en ingresos petroleros el año pasado, sugiere el análisis.

Las cifras exactas de los ingresos recibidos y de los que se privó no están disponible ante la falta de datos específicos de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y del Gobierno.

Junto a este artículo se incluye una calculadora interactiva que permite a los usuarios ingresar sus propias estimaciones para algunos de estos renglones de los que no se cuentan con cifras oficiales. Haga click aquí para acceder a la calculadora:

El hecho de que el país tenga las mayores reservas probadas de petróleo ha convencido en general a los inversores de que puede pagar sus deudas, a pesar de la retórica antiimperialista y anticapitalista de Caracas.

Pero esta confianza está mermando ante el colapso de los precios del petróleo y los problemas que atraviesa el modelo económico intervencionista, lo que ha resultado en la caída de los precios de la deuda soberana y cuasi-soberana denominada en dólares a niveles típicamente asociados con una cesación de pagos.

Analistas tienen cada vez más dificultades para determinar cómo PDVSA podría conseguir suficientes ingresos para cumplir con sus obligaciones, dado que su baja inversión en operaciones productivas ha puesto en riesgo el bombeo de crudo.

Las prácticas de Venezuela de subsidiar la gasolina para el consumo doméstico por debajo del precio de producción, y los acuerdos para enviar petróleo a Cuba a cambio de otros productos o créditos blandos a otros países del Caribe, golpean el flujo de ingresos del Gobierno.

China ha prestado a Venezuela más de 50.000 millones de dólares desde el 2007, que serán pagados con envíos de petróleo y otros productos. Casi la mitad de esa cantidad ya ha sido saldada, incluidos unos 14.500 millones de dólares en petróleo tan solo el año pasado, según el análisis de Reuters.

Venezuela y China acordaron cambiar los términos del pago de la deuda a partir del cuarto trimestre del año pasado, lo que implica el envío de menos barriles para cancelar los préstamos de Pekín.

Sin embargo, el acuerdo renegociado con China a fines del año pasado y los ajustes a sus pactos de intercambio o créditos blandos con Cuba y otros países del Caribe crean incertidumbre sobre cuánto dinero ha obtenido Venezuela finalmente en los últimos meses.

El Gobierno dijo en el 2013 que recibió 9.600 millones de dólares del Banco de Desarrollo de China, que fueron añadidos a sus cofres. Este dinero representó la diferencia entre el precio negociado del crudo que paga China y el valor real del petróleo.

PDVSA aún no ha divulgado sus resultados financieros auditados del 2014 que incluyen esa cifra, lo que hace imposible el cálculo definitivo.

En el caso de Petrocaribe y otros acuerdos bilaterales, el balance del petróleo y productos enviados en el 2014 asume una caída del 19 por ciento en volumen, según indican cifras preliminares entregadas en enero por PDVSA y el Ministerio del Poder Popular de Petróleo y Minería al Congreso venezolano.

PDVSA no respondió a las solicitudes de Reuters de comentarios sobre el análisis ni a preguntas específicas sobre los préstamos chinos y los ajustes al programa Petrocaribe.

Por Marianna Parraga y Daniel Bases/Reuters