Juan José Moreno: ¿Qué más nos puede pasar?

Juan José Moreno: ¿Qué más nos puede pasar?

thumbnailjuanjosemorenoComo reza la gloriosa gaita zuliana popularizada por el Monumental Ricardo Aguirre, ante el rosario de calamidades sufridas por el occidental estado y todo el país a lo largo de su historia hasta aquellos momentos, ubicados en la década de los 60, cabe ahora, en pleno siglo XXl cuando, pese al chorreón de dólares que circularon en el gran torrente de la administración pública nacional nos encontremos hoy en la plena y literal ruina como nación, preguntarnos: ¿Qué más nos puede pasar que ya no nos haya pasado con el régimen que padecemos?

Como cuenta la gaita, “acabaron con los reales y se echaron a reír”, hoy se ríen de todo el pueblo venezolano estos que desde la cúpula del poder han venido haciendo fiesta de los ingresos provenientes de los recursos hidrocarburos y mineros, que se suponen propiedad de todos quienes hemos nacido en esta República Bolivariana, “ayudando” a otros países, malbaratando los dólares con compras de chatarra como la  recientemente descubierta negociación con los tres ferris, así como de plataformas inservibles y adquisición con sobreprecios de buques y lanchas usadas para la industria petrolera, importación de alimentos y medicamentos en descomposición; costosísimos viajes-parranda, como los realizados por el presidente y su combo en el inicio del año sin ningún provecho para la nación; exagerada campaña de presunto contenido nacionalista contra el presidente de Estados Unidos, con fines eminentemente distraccionistas de la realidad nacional, así como el desproporcionado gasto en campañas electorales; remate de las reservas en oro del tesoro público y, entre otras menudencias, el escandaloso embolsillamiento de divisas por parte de funcionarios de distintos niveles, desde escoltas hasta ex ministros, constantemente denunciados en medios locales y especialmente extranjeros.

Pero no les ha bastado con acabar con los recursos hasta el punto de arruinar al país, dando un frenazo a la producción interna de bienes y servicios y a la importación de los que requerimos para satisfacer la demanda de un país mal acostumbrado a la dependencia externa, sino que además han expuesto ante el mundo la imagen de un venezolano que no somos nosotros, muerto de hambre, bachaquero, traficante de drogas al más alto nivel (recordemos la denuncia del cartel de los soles y el gigantesco cargamento de cocaína descubierto vía Maiquetía-París en un avión de Aire France), lavador de dineros provenientes del narcotráfico donde se involucra a funcionarios de la primera empresa del país, Pdvsa, sin que nuestras instituciones llamadas a atender y procesar las respectivas denuncias muevan un dedo.





Y en medio de todo esto, nos llegan los anuncios del alto gobierno: hay que reducir aun más la jornada laboral en el sector de la administración pública, porque el Estado no ha sido capaz en cerca de 16 años de presunto gobierno de establecer un sistema sustentable de energía eléctrica; sin importa que el país disponga de fuentes energéticas alternas como la eólica y solar, aprovechables con una razonables inversión de recursos. Esto nos hace recordar que así empezó el proceso de disminución de la actividad productiva y comercial del país, con la imposición de restricciones en el uso de la electricidad. “Hay que apagar la luz, y hay que ahorrar”, es la orden que nos viene desde lo más alto para lo más bajo (presuntamente) del poder que somos la inmensa mayoría de los venezolanos.

Pero precisamente, en estos momentos de la coyuntura jamás sufrida por los venezolanos, nuestro flamante presidente anuncia un nuevo y ridículo viaje al exterior, a Cuba, con su acostumbrado combo de verdaderos “raspacupos” que suficientemente dotados de los dólares suficientes para darse la gran vida en la isla, podrán incluir una visita relámpago a Varadero para darse un bañito en sus plácidas playas y renovar el stock de las inefables guayaberas. La justificación del viaje a Cuba: como presunto “presidente obrero” (cosa que no le cree ni su propio abogado), será estar presente en el grandioso desfile donde “voluntariamente” participará la masa obrera cubana.

Sin embargo, nosotros que ya conocemos suficientemente al personaje, sin ser muy adivinos, podemos anticiparnos al verdadero motivo de su viaje: afinar con sus panas, los Castro, las nuevas medidas que anunciaría a los venezolanos, para que nos apretemos el cinturón, porque lo que viene es como para coger “palco”

Y preguntamos finalmente  a nuestros lectores, ¿Qué más nos puede pasar a los venezolanos, que ya no nos haya pasado?  Pero de nosotros dependerá acabar con todo esto, por encima de las tracalerías del gobierno y sus funcionarios cómplices comenzando por los jerarcas del organismo electoral salgamos a votar masivamente en las próximas elecciones parlamentarias.
Twitter:@JJMorenoA