Pompeo está pompeando, quien lo despompee, buen presidente será, por Armando Martini

Pompeo está pompeando, quien lo despompee, buen presidente será, por Armando Martini

Armando Martini Pietri @ArmandoMartini

 

Tal vez para algunos Michael Richard “Mike” Pompeo sea un gringo afable, gordo, carirredondo, simpaticón que debería desempeñarse como ejecutivo de alto nivel en una empresa de Estados Unidos, y por curiosidades norteamericanas, es empleado de un empresario millonario, tuitero y Presidente de los cara pálida.
No es tan simple.

Por Armando Martini

Descendiente de inmigrantes italianos no es sólo “amigo” de Donald Trump, de cuya administración ha sido parte desde el primer momento. Pompeo viene de mucho más.

Político veterano, ningún improvisado que se dejó grabar, saltó de lo privado y del american way of life al American Government de la mano de un alto pana. Posee historia propia, para tomar en cuenta, que con seguridad Putin conoce, porque así como Vladimir es producto del viejo régimen soviético y jefe de la inteligencia rusa, Pompeo fue cabeza de la inteligencia, espionaje y contraespionaje estadounidenses, Director de la Central Intelligence Agency, CIA.

Sabe cómo se bate el cobre en el Congreso de Estados Unidos estuvo allí, donde los puestos se ganan a pulso, pateando calle; fue representante (diputado) por el estado de Kansas y formó parte, ¿casualidad o interés? de la poderosa Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, también, tómese nota, de las Comisiones de Energía y Comercio, donde se discuten asuntos tan importantes como petróleo, acuerdos comerciales, compra-venta de gasolina y otros combustibles, sanciones económicas, ¿siguiendo?

Emprendedor y empresario, no de quincalla, de la empresa Thayer Aerospace, la cual dirigió por diez años, -¿siguen casualidades o indicios que considerar?- salió de allí para convertirse en presidente de Sentry International, tampoco una botica o casa de abastos parroquial, compañía que fabrica, distribuye y da servicio a equipos para yacimientos petroleros.

Y para más detalle que tanto el presidente interino, el usurpador de Miraflores, y sus respectivos cortesanos deberían conocer, particularmente los militares, Mike Pompeo se graduó de los primeros en su promoción en la academia militar de West Point hace 33 años, más o menos lapso coincidente con las carreras de generales y almirantes venezolanos. Pompeo hizo su carrera militar no demasiado larga pero intensa como oficial de caballería -blindados- a lo largo de la Cortina de Hierro, y sirvió en el mítico Séptimo de Caballería.

Después no se dedicó a negocios poco transparentes, bachaqueos, lavado dinero, extorciones, pandillas de oro, diamantes, coltan o carteles asoleados, fue a la Universidad de Harvard, se graduó de abogado y, editor de la Harvard Law Review. O sea, politiqueros populistas, manipuladores, payasos tercer mundistas, bananeros, embusteros, quien está al frente de la política mundial de Estados Unidos no es un espontáneo, tampoco un funcionario de oportunidades ni trampolinista de braguetazos.

Mike Pompeo es el Secretario de Estado -Canciller-, no sólo sabe lo que quiere, necesita y busca el presidente Donald Trump, sino que tiene antigüedad, experiencia, carrera, denso conocimiento suficiente para sentarse a conversar con senadores y representantes estadounidenses, tanto republicanos como demócratas, con personajes como Vladimir Putin, Xi Jinping y sus cancilleres, jefes de Estado de la Unión Europea y el propio gordito siniestro de Corea del Norte. No ha sido estudiante mediocre de asuntos internacionales, sigue siendo un personaje forjado en alto nivel, graduado en los mejores centros de estudios militares y civiles del mundo, cargado de práctica y experticia, sobradamente capacitado para dar con el mazo mientras acaricia con guantes de seda o te habla en tono mesurado y zumbón.

En relación a las palabras emitidas por Pompeo sobre la dificultad de mantener unida a la oposición, interesante preguntar ¿si el dialogo conveniente está en sintonía con el sentir popular ciudadano? ¿Es aceptable incorporar al castrismo venezolano que ha destruido y violado cuanta norma conocida, ofreciendo impunidad, despreciando al inmenso sector que aboga por acciones coherentes? ¿Es decente y decoroso negociar cuotas de poder con torturadores, violadores de los Derechos Humanos, corruptos, y un etcétera de infracciones? Y tantas otras interrogantes que agotaría enumerarlas.

Los dirigentes de la oposición oficialista venezolana, los más nerviosos del madurismo, castro comunismo, chavistas, militares agazapados en oficinas y cuarteles, deberían escucharlo con interesada atención y mucha preocupación. Porque lo que está diciendo no se refiere ni acoge a Alí Baba y presuntos próximos candidatos, sino a dejar claro que en Venezuela Juan Guaidó los representa, -al menos- por el momento, y sólo después que el usurpador robusto, charlatán, iletrado, sindicalista reposero de poca monta, y un puñado de impresentables e imperdonables se hayan ido, podrá hablarse de otra cosa.

Lo que está diciendo Mike Pompeo es que está escribiendo el epílogo del libro de la Venezuela desordenada, tiranizada, empobrecida, y ya escribe el prólogo, los primeros capítulos de un nuevo libro que no incluye en su dramatis personae ni al madurismo, Castro o Putin. Sólo a Estados Unidos, quizás algo a China, depende de qué negocien, siempre y cuando no se pongan más glotones de lo tolerable.

Así que pónganse a pompear, se acabó el recreo y terminó el relajo, it’s Pompeo time.

@ArmandoMartini 

Exit mobile version