José Gato Briceño: Sensatez y cordura

José “Gato” Briceño @josegbricenot

Si algo fue originando y alimentando el caldo de cultivo para que el pueblo venezolano se cansara de falsas promesas, limitadas opciones para escoger sus gobernantes y desdén por parte de la dirigencia política, abriéndole paso a una nueva cara, a las nuevas promesas de un militar resentido y desconocido, fue la forma equivocada en la que se manejaron los partidos políticos durante los 40 años de la democracia venezolana entre 1958 y 1998 la cual estaba estructurada con sus poderes definidos, aunque a veces manipulados existían personas honestas al frente de muchas instituciones las que aún con sus deficiencias y errores, funcionaban. En lo que a sistema productivo, libertad de comercio y construcción de infraestructura el país iba enrumbado al crecimiento, al desarrollo, pero el sectarismo, el egoísmo y las prebendas fueron cobrando fuerza en los partidos hegemónicos (AD – COPEI) quienes creyeron que el poder era para siempre olvidándose de que sus gobernados merecían respeto. Fueron orientando sus acciones a limitar la participación del pueblo e inclusive irrespetando a sus mismos militantes y dirigentes, acordando arreglos intramuros de cogollos, para alternar los mandatos y dar continuidad a ciertos chanchullos que por lo visto 40 años después aún no olvidan.

Definitivamente esto fue lo que conllevó al surgimiento del populismo liderado por Hugo Chávez Frías, la peste del siglo XXI. Ofrecimientos de participación, de romper las roscas, las cúpulas partidistas además de la tan cacareada igualdad social nos hipnotizaron y millones de hermanos le entregamos el poder a esta alternativa fantasiosa de la Revolución sin imaginar que sería una entrega de la patria a los chulos dictadores de Cuba convirtiéndose en lacayos a sus órdenes y a nosotros en un pueblo oprimido, perseguido y abandonados a nuestra suerte. Esta práctica de secuestro de los partidos e indiferencia con la gente nos llevó al descontento y a las terribles consecuencias que hoy vivimos. ¿Quien votó por Chávez? Una masa hostigada y extenuada pidiendo mejoras en su participación y calidad de vida para todos.

Es interminable enumerar el desmontaje de las instituciones democráticas por parte de Hugo Chávez como dije anteriormente, en un país donde salvo excepciones, se respetaba el estado de derecho y la propiedad privada, lo cual en el transcurrir de los últimos 10 años aniquilaron y ha sido indicador importante de pérdida absoluta de posibilidades de inversión, sobrevivencia empresarial para convertirla en lo que es hoy en una narcotiranía, un estado forajido cuya ley es el delito.

Luego de prometer una estructura partidista horizontal, participativa con el protagonismo de la gente y sin más líderes que los representantes de las comunidades, el partido de gobierno : PSUV, fue multiplicando desmesuradamente el sectarismo y abusando de la militancia hasta quedar disminuidos como hoy en día con el 15% de la militancia y comparado con el partido de Adolfo Hitler, el nazismo, por su esencia totalitarista que impone todas las decisiones que allí se toman aunque hagan congresos anuales para disimular.

Siempre suponemos que las situaciones complicadas y difíciles que nos hacen sufrir y nos abaten deben dejarnos alguna enseñanza, lo que debería ser traducido en sensatez, cordura, madurez con base a lo vivido. Esto es lo que un país como Venezuela merece hoy por hoy pero observamos la reciente historia de involución de los partidos y lamentablemente no es así. El 8 de marzo de 2018, representantes de la Sociedad civil, el parlamento, los gremios, los sindicatos, así como voceros y rectores de las universidades, la iglesia católica, la iglesia evangélica, las ONG’s, el movimiento estudiantil, el chavismo disidente y partidos políticos de la MUD y la oposición independiente, conformaron el Frente Amplio Venezuela Libre, y se reunieron de manera inaugural en el Aula Magna de la UCV, para convocar a elecciones libres.

Vimos allí la expresión genuina de toda la sociedad venezolana sin sectarismo, una gran apertura y participación.

En el mes de enero 2019 surgió un nuevo liderazgo encarnado por el diputado Juan Guaidó que nos llenó de muchas esperanzas y se fortaleció con el reconocimiento de más de 50 países democráticos como presidente interino.

Estos sucesos relevantes a lo que nuestro país vive y a la construcción de una estrategia conjunta para execrar a los narcochoros de nuestro país y sabiendo que la hora del cese de la usurpación está muy cerca veo con mucha preocupación que en el Frente Amplio Venezuela Libre – FAVL, se mueve en los últimos tiempos el cáncer devastador del sectarismo. No podemos creer que el denominado G4 integrado por los partidos (AD Acción Democrática – UNT Un Nuevo Tiempo – PJ Primero Justicia y VP Voluntad Popular) esté merodeando ese fantasma que nos trajo tanta destrucción. La mayoría que los agrupa los enceguece y les hace repetir la historia del menosprecio por el resto del país sin darse cuenta de que la situación no necesita de egolatrías sino de aglutinar cabezas, corazones y fuerzas. La madurez requerida no se ha asentado aún en sus filas y esto se evidencia con los hechos del pasado miércoles 21 en el evento convocado por el presidente Juan Guaidó, en el cual se evidenció la hegemonía arbitraria de quienes hasta le mezquinaron el saludo al gobernador legítimo del estado Bolívar, Andrés Velásquez y a la diputada Delsa Solórzano, reconocidos y destacados dirigentes que integran los partidos minoritarios. Esa actitud mediocre que viola todos los protocolos de civilidad, demuestran el enanismo político y no son ejemplo saludable para la generación de relevo fue protagonizada por los jefes del G4. Es momento de hacer la mayoría real, pues la suma de mayorías regionales a pesar de ser partidos minoritarios nos dará la verdadera posibilidad de recuperar espacios de gobierno; los desaires fueron exageradamente marcados hasta el punto de agruparse por partidos y no por Estados y distribuir los salones de reunión con mejor confort para los militantes de Acción Democratica, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia, Voluntad Popular y para la sociedad civil y los partidos minoritarios el lugar era poco menos un cuchitril donde no cabían 20 personas y con pésimas condiciones para la reunión. Realmente dicha actividad dio la impresión de que fue una demostración de fuerzas y preferencias y no un encuentro para sumar avances y reportar acciones.

El presidente Juan Guaidó debe estar muy pendiente y no olvidar que es el presidente de todos los venezolanos y no sólo del G4, dirigirse a todos como gobierno de transición y no como el representante de un partido y debe de ejercer su liderazgo como se lo exige la nueva Venezuela de inclusión y no acuerdos de cogollos o cúpulas partidista que le ha hecho un grave daño al país.

El rescate de la democracia Venezolana debe llevar un principio intrínseco de las democracias modernas que son las elecciones primarias a todos los cargos de representación popular y no los acuerdos como los que ya estamos viendo en el G4 del FAVL, componendas de cogollos sin haber salido todavía del holocausto que vivimos. Hay que construir el camino lo más democráticamente posible y mi esfuerzo desde la cárcel del exilio está centrado en alertar lo que ponga en peligro nuestro camino a la libertad.

Dando un tono de exigencia a esta dirigencia para que muestren que su interés es por el bien del país y desechen este comportamiento repetido y dañino a la democracia y la paz despido esta nota dando mi saludo a la tan necesaria pluralidad política.

Esperando tener la misma sintonía damos la pelea con lo único que queda LA PLUMA Y LA PALABRA


José Gregorio “El Gato” Briceño Torrealba/Valeria Briceño
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Fuente: http://gatobriceno.blogspot.com/2019/08/sensatez-y-cordura-mayoria-relativa.html