Los jóvenes de Gaza aprovechan la pandemia para casarse a buen precio

Los jóvenes de Gaza aprovechan la pandemia para casarse a buen precio

 

Los tambores y una flauta oriental resuenan en un callejón de Gaza, donde los “shebabs”, jóvenes palestinos, bailan al sol durante una boda atípica y más barata de lo habitual, como son las que se celebran en el enclave palestino desde que empezó la pandemia.

En las calles de la Franja de Gaza, los convoyes de coches decorados con flores tocan la bocina desde primera hora de la tarde y se dirigen a una casa, a un callejón o a un patio trasero para celebrar estas “bodas coronavirus”.

En el barrio de Al Rimal, Mohamed Ahmed Ashur, un comerciante de 24 años, se ha afeitado la barba y cortado el pelo y luce su mejor chaqueta adornada con una corbata burdeos. En medio de la pandemia de covid-19, este día de noviembre es muy especial para este joven gazatí porque se casa.

Después de una hora bailando sin máscara al son de una orquesta y rodeado de familiares y amigos, bajo la mirada de sus vecinos desde las ventanas, Mohamed espera a su novia, que llega con la cara cubierta y luciendo un vestido color cristal.

A poca distancia, los grandes salones de bodas situados a orillas del mar están cerrados y sin vida debido a las restricciones por el coronavirus impuestas por Hamás, el movimiento islamista que lleva 13 años en el poder en este enclave palestino.

Su felicidad es “incompleta”, dice Mohamed, porque le hubiera gustado casarse en uno de estos salones donde las familias reúnen a cientos de invitados y a veces gastan miles de dólares en bodas grandiosas, en un territorio minado por la pobreza.

 

– Bodas en casa –

 

Pero la madre de Mohamed vio una “buena oportunidad” en la crisis sanitaria. Con los salones cerrados, las bodas son más modestas y se hacen en casa, con lo que salen más baratas.

Una vez terminada la boda, los miembros de la pequeña orquesta, formada por un flautista y tres percusionistas, regresan a casa antes del toque de queda. Los negocios les sonríen.

Unos días después, en Jabaliya, una ciudad al norte de la Franja de Gaza, la orquesta vuelve a trabajar en una boda, la de Ahmed Omar Jallah, un cartero de 28 años.

En Gaza, un territorio palestino poblado por unos dos millones de palestinos y sometido a un bloqueo israelí desde hace más de una década, la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza (menos de cinco dólares al día). El desempleo alcanza casi el 65% entre los jóvenes, lo que impide a muchos de ellos reunir los miles de dólares necesarios para casarse como sueñan y formar una familia.

“No hay trabajo, no hay dinero ¿qué más pueden hacer los jóvenes, excepto aprovechar para casarse y esperar que mañana sea mejor?”, dice Ahmed, con mascarilla, antes de recoger a su esposa Zahra en un salón de belleza.

“Ha pasado un año y medio desde que nos comprometimos, pero, debido a nuestra situación financiera, la boda se ha pospuesto varias veces”, explica la novia.

“Muchas parejas prefieren casarse durante el período del coronavirus porque los costos son más bajos. No tienen que alquilar salones de bodas y pagar grandes banquetes”, dice Fadwa, la responsable del salón de belleza.

Las autoridades de la Franja han advertido de la rápida propagación de los casos de coronavirus en el territorio desde hace algunos días y creen que la situación sanitaria está “fuera de control”. El jueves se registraron 922 nuevos casos, una cifra récord. El último balance del ministerio de Salud palestino contabilizaba más de 17.000 contagios en Gaza y unos 80 decesos.

AFP

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