Edgard Romero Nava: Misión quasi imposible cumplimiento

La idea de pensamiento y acción, a nivel mundial de disminuir la emisión de CO2 y su indiscutible conveniencia para la reducción de la temperatura del globo, ha llevado al establecimiento de una ambiciosa agenda para el 2050, la llamada meta “cero carbón neto”, que luce cada vez más difícil de cumplir.

La guerra de Rusia y Ucrania ha traído como consecuencia, no sólo escasez de alimentos, sino de energía fósil, como gas natural y petróleo, principalmente en la parte norte de Europa, más cercana a Rusia dada su infraestructura de suministro de gas y petróleo vía ductos. Esta situación, conlleva a altos precios de la energía, inflación y malestar colectivo, y alargan aún más la meta deseada.

Lo cual ha obligado a 10 de los 27 países de la UE a plantearse medidas de emergencia con miras a prepararse para el próximo invierno del 2022/23. Entre esas medidas están la reactivación de centrales de generación eléctrica por carbón, los despachos de gas licuado desde cualquier centro de producción en algún rincón del globo. Solamente USA plantea despachar un 25% del volumen suspendido de Rusia, habilitando las 7 plantas de licuefacción.

La crisis en Europa, va a generar un análisis a fondo del rumbo de la transición energética, con mensajes diferentes. Entre ellos, resalta que el enfoque de la sustitución de energías fósiles por las verdes que no es totalmente el correcto. Las transiciones energéticas de los últimos 300 años han sido todas exitosas bajo el concepto de suplementar y no sustituir las anteriores, con las nuevas más eficientes. Nunca su eliminación, no existe ninguna nueva tecnología energética, que pueda sustituir a la base fósil sin crear una disrupción gigantesca en energía y en la economía mundial.

Apostarle a sustituir ni en 30, ni 50 años, a la energía que sostiene el 80% de una economía de 98 trillones de $ por la energía no fósil, incluyendo hidro, nuclear, eólica y solar que hoy sumadas como un todo llega al 20%, y donde la solar y la eólica no supera el 5%, es simplemente una apuesta demasiado elevada y peligrosa. Por ello aún existe el carbón como fuente.

Todo el planeta está pidiendo disminuir las emisiones, pero las metas fijadas proveniente de las regiones más ricas y avanzadas, que pueden pagarlas, representan menos del 15% de la población de este planeta, y aun así, la conveniente meta luce una misión quasi imposible de cumplir, incluso por ellas.

ExPresidente Fedecamaras, Consecomercio y Cámara Petrolera.
@eromeronava