Las perlas del Super Bowl LVIII: el grito de Kelce contra su entrenador, el festejo de Taylor Swift y la jugada del título para los Chiefs

El mariscal de campo #15 de los Kansas City Chiefs, Patrick Mahomes, celebra con el trofeo después de que los Chiefs ganaron el Super Bowl LVIII contra los 49ers de San Francisco en el Allegiant Stadium de Las Vegas, Nevada, el 11 de febrero de 2024. (Foto de TIMOTHY A. CLARY / AFP)

 

 

Como todos los años en Estados Unidos, el Super Bowl se llevó todas las miradas en la victoria de Kansas City Chiefs sobre San Francisco 49ers por 25-22. En la edición LVIII fueron los comandados por Patrick Mahones los que dominaron desde principio a fin y cosecharon el cuarto trofeo Vince Lombardi en la historia de una de las franquicias más importantes que tiene el fútbol americano.

En las puertas de su sexto anillo quedó Brock Purdy, quien buscaba sacarse la espina de las finales perdidas en el pasado.

Las malas decisiones fue una tónica que acompañó a los dueños de la corona durante la primera parte y la confusión se trasladó a un costado del campo de juego cuando el cuadro vestido de rojo perdió la pelota a pocas yardas del ingoal rival.

Travis Kelce, ala cerrada y pareja de Taylor Swift, no estaba en la formación en el momento del error y se lo recriminó de manera efusiva a Andy Reid: lo tomó del brazo izquierdo y le gritó en la cara al entrenador frente a todas las cámaras.

Fue San Francisco quien logró abrir el marcador a través de una patada y también pegó primero con una jugada que engañó de gran manera a la defensa de los Chiefs. Purdy inició la acción, cedió el balón hacia un lateral a Jauan Jennings y a continuación se ensayó un doble pase rumbo a Christian McCaffrey que aprovechó el caos y los bloqueos de sus compañeros para correr 27 yardas en soledad. Junto con la asistencia, los 49ers sacaron una ventaja de 10-0 antes del entretiempo.

Con la falta de efectividad en ofensiva, el papel del pateador Harrison Butker comenzó a crecer en Kansas City y dos patadas arrimaron el marcador a 10-6. Sin embargo, una en especial pasó a la historia de los Super Bowl al tratarse de la más lejana en la historia del evento que paraliza a Estados Unidos: fue una conversión de 57 yardas. Una ventaja que tuvo fue que el Allegiant Stadium, al ser cerrado, no tiene viento y es un factor menos a tener en cuenta a la hora de patear.

 

 

Más detalles en INFOBAE